Mensaje del nuevo Gran Maestro de Cuba, Lázaro Faustino Cuesta Valdés (Past Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo para Cuba)

viernes, 27 de marzo de 2015

Mensaje del nuevo Gran Maestro de Cuba, Lázaro Faustino Cuesta Valdés (Past Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo para Cuba)


Informa la Agencia de Prensa Masónica que el nuevo Gran Maestro de Cuba ha enviado un mensaje a la Comunidad de los Hermanos cubanos, diciendo lo siguente:

A todas las Logias de la Jurisdicción de la Gran Logia de Cuba de A.L. y A.M.
A todos los Masones Cubanos

Queridos Hermanos todos:

Hace apenas 24 horas tuve el honor de recibir vuestro mandato, mediante el voto democrático, para guiar los destinos de la Gran Logia de Cuba durante el venidero trienio.

Sean mis primeras palabras como Gran Maestro para agradecer a todos aquellos que creyeron en nosotros, a todos los que con su apoyo en las tribunas y su voto hicieron posible que la candidatura que presido obtuviera la elección en la Serenísima Alta Cámara.

Pero también quiero agradecer a los que denigraron y no confiaron en la capacidad del equipo que hemos formado para buscar solución a los tantos y agudos problemas que debemos enfrentar, muchos de los cuales hemos arrastrado por varios años. A todos aquellos que no tuvieron la suficiente fe en nosotros para concedernos su voto les ofrecemos también un puesto en este inmenso carro del cual, a partir de ahora, tiraremos todos como uno, para lograr remontar a nuestra Fraternidad a los pináculos que merece una Institución como la nuestra, que probablemente sea la más antigua en el país en la lucha constante por el bienestar del hombre, por el conocimiento humano y por el pleno ejercicio del patriotismo y el actuar democrático.

Queremos reverdecer aquellos laureles que hicieron reconocer al Primer Congreso de Historia de Cuba que el 11 de Octubre de 1942 reconoció el papel jugado por la Masonería en la Historia Patria y en la forja de los hombres para la vida en una sociedad de derecho y democracia.

Estos son los principios fundamentales que enarbolaremos y a esto es a lo que llamamos hoy a todos, y recalcamos: A TODOS LOS MASONES CUBANOS que sientan esta fraternidad como parte inseparable de sus vidas. Esta es la hora, Hermanos míos, de olvidar agravios y rencores, de restañar viejas y supurantes heridas, para levantar la cabeza y emprender el camino luminoso que se nos deparará -si sabemos tener la entereza necesaria para arrostrar las dificultades que dicha senda nos depare- un venturoso porvenir y una Masonería que se proyecte al futuro como un verdadero ejemplo para esos jóvenes que hoy llaman a nuestras puertas para conocer la verdadera luz.

En días recientes circuló por la red el Mensaje Anual del Gran Maestro Carlos Manuel Piñeiro y del Cueto a la Alta Cámara en 1959. Leímos este histórico material con detenimiento y hemos reflexionado acerca de las importantes enseñanzas que nos legara en él ese Gran Masón, al cual honramos hace unos años poniendo su nombre a este edificio que hoy tenemos gracias a su tesón, habilidad organizativa e indiscutible liderazgo.

Lejos de nuestra mente está el querer emular este dechado de virtudes masónicas, pero si nos sentimos llamados a emplear sus enseñanzas, a experimentar –en las nuevas condiciones de estos tiempos- las soluciones que él diera a problemas que, si venimos a ver, no se diferencian en tanto de los que hoy afrontamos.

No tenemos que construir un nuevo Edificio Nacional Masónico, TENEMOS QUE RESCATAR Y RECONSTRUIR el que nos legaran nuestros mayores tras más de tres décadas de constante y dedicada labor, que fuera iniciada por su padre, otro incomparable masón y Gran Maestro, el Ilustre Hermano Carlos Manuel Piñeiro Crespo, quien desde los años 1920 iniciara la recaudación de fondos y la compra de terrenos para que luego su hijo finalizara la obra durante los 10 años que duró su mandato por expresa decisión de nuestra Alta Cámara para que culminase la obra iniciada por su padre.

Nos tocará también hacer la labor de “médicos del alma” intentando la difícil “operación quirúrgica” de cerrar las heridas abiertas en nuestras filas por la separación de varias Logias de nuestra Jurisdicción, luego de hechos y aconteceres que hoy podemos analizar, discutir y solucionar con la cordura que nos pueda aportar un pensamiento más fresco por el tiempo pasado, exento de los huracanes de pasiones que se ciernen en el momento de la acción.

Intentaremos trabajar en este trienio lo más apegado posible a nuestro Programa Inicial de Acción, promulgado con nuestra Candidatura a este cargo de Gran Maestro, lo cual no quitará la posibilidad de que continuemos incorporando ideas y acciones propuestas por todos nuestros hermanos, siempre que las mismas sean para el bien de nuestra Institución y la consecución de los altos fines de la Masonería.

Nuestras puertas y nuestros corazones estarán siempre abiertos a los Hermanos que de buena fe vengan a nosotros con un proyecto, con una idea, con una iniciativa, considerando siempre que no hay inteligencia mayor que la inteligencia colectiva, aquella que desde nuestros Talleres, pasando luego por la Alta Cámara, nutre a este grupo reducido de Hermanos que habéis elegido para que conduzcan la Institución.

Es nuestro interés apoyarnos cada vez más en las Comisiones del Gabinete de Trabajo y exigir porque cada una de ellas cumpla con el rol que le corresponde. Es imprescindible asimismo que los Grandes Funcionarios de cada provincia asuman la responsabilidad que le corresponde junto a los Diputados de Distrito, para que así, como funciona en el organismo humano donde todas y cada una de sus partes debe cumplir su función para que el conjunto esté saludable, así de la misma forma se restablezca la salud resquebrajada de nuestra Querida, Augusta y Centenaria Fraternidad.

Sólo me resta decir que, como siempre he actuado, escucharé con atención y respeto a todo aquel que venga a nosotros con la frente en alto para plantear sus criterios y puntos de vista, sin procurar aplastarle con el mazo del poder sino que, muy por el contrario, considerándole siempre como un Hermano que quiere aportar su grano de arena a la gran obra. Cesen ya las palabras dichas en la sombra: HÁGASE LA LUZ.

Reciban todos y cada uno mi Triple Abrazo Fraternal,


Lázaro Faustino Cuesta Valdés
Gran Maestro


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